EL BURLADOR DE SEVILLA

En todas partes se lee que el mito de Don Juan nace en El burlador de Sevilla de "Tirso de Molina". Es cierto y no es cierto. El mito no pertenece al texto, sino al contexto, no se halla en los libros, ni en los libretos, sino en la conciencia común y en el espejo de las palabras cotidianas. El mito de Don Juan podria ser el uso de "donjuán", "donjuanesco", "donjuanismo", en la lengua de todos y en el silencio de algunos. Pero ese don Juan no tiene la estatura del mito: no pasa de ser un personajillo proverbial. El Don Juan de veras con talla mítica, y ese si nacido entero de la cabeza de Tirso, es el héroe de la litertura. O,mejor, la respuesta al desafio escénico de conjugar el esbozo de un carácter y una pauta de motivos para desarrollarlo.

Particular importancia tiene uno de los recursos que Tirso presta al personaje. En el español clásico, burla es "engaño, trampa" y asimismo "broma, farsa, ficción jocosa". Don Juan, que se enorgullece del "gentil nombre" de "burlador", recorre y practica todo el ámtito de la burla, pero nuestra particular aplicación a su sentido más lúdico y teatral. Precisamente por atender a ese sentido, no sólo seducir a una dama es para él hacerla caer en la ilusión cómica, sino qué le importa constatar que tiene un público: por eso se congratula de que Sevilla entera lo llame "el burlador" por excelencia.

Pero si además de fingir con las mujeres y conseguir engañarlas, rsulta que Don Juan se desvive por lograr el aplauso de su inmenso público de devotos, es que vive permanentemente en escena, a conciencia de representar un papel y de que tanto como la satisfacción propia le preocupa el juicio de los espectadores.¡Naturalmente que ha sido el teatro quien lo ha inmortalizado! Como que la profesión de Don Juan es la de actor....