EL VIAJE PRODIGIOSO

Nunca hasta ahora nos habia sido dado el contemplar desde tan cerca, con tal dramatismo y lujo de detalles, el trozo de historia que dejó la huella más profunda en las relaciones entre el mundo cristiano y el Islam. La cruz y la espada se confundieron durante los doscientos años de gloria invisible y ostensible matanza de las cruzadas. El espiritu de aquellos peregrinos visionarios quedó impreso en la gran eventura oriental de la Edad Media, un pálpito que sentimos latir, novecientos años después, en las páginas de este libro, fiel reportaje que recoge las luces y las sombras del viaje más descabellado, prodigioso, sublime, cruento, feril....

Deus vult! El grito es cifra de la quimera que durante dos siglos movió los espíritus de caballeros y villanos a lo largo y ancho de la Cristiandad. Las peregrinaciones armadas fueron, en efecto, un sueño impregnado de mistica y de fe que iluminó miles de mentes y corazones, entregada la voluntad a Dios por un mismo fin: la liberación de los Santos Lugares; pero también consistieron en una pesadilla muy humana, codiciosa y sangruenta, que cegó los ojos de unos peregrinos obsesionados por conquistar el reino de Jerusalén.

La primera de las ocho peregrinaciones (bautizadas más tarde como cruzadas), impulsada en 1095 por el papa Urbano II, fue la única que triunfó, pese a ser (o gracias a ello) un plan descabellado. Cuando en 1099 Godofredo de Bouillon entra a sangre y fuego en Jerusalén, quedan atrás tres años de cruentas batallas y taimados politiqueos, de escabrosas y sorprendentes aventuras, toca a su fin una empresa que encierra toda la imagen del mundo medieval, el tono de la vida y el ideal heroico y caballeresco, la emoción religiosa como gozne sobre el que giraba toda la existencia, los anhelos y miserias, también, del vivir cotidiano.