La trayectoria política de Rodrigo Borgia traza una estela asombrosa. Doctor en Derecho, vicecanciller de la Iglesia romana con apenas veinte años y obispo de Valencia antes de los treinta. Rodrigo se convirtió en Alejandro VI y en Papa de Roma después de un accidentado cónclave donde desplegó sus extraordinarias dotes persuasivas y diplomáticas. Léase su innata percepción de las debilidades ajenas, un arte que manejaba como nadie entre los hombres de su tiempo.
No obstante, junto a este relato triunfante se entienden sombras que desmerecen su obra, alimentadas con datos y testimonios, algunos tan indiscutibles como que bajo su mandato el Vaticano emprendió una extraordinaria y sangrienta expansión territorial; pero otros están envueltos por las brumas de una leyenda negra: homicidios, maquinaciones, lujuria, infamias y relaciones incestuosas. Luces y sombras que acompañan la figura de Rodrigo Borgia hasta nuestros dias.
Pero ¿quien fue en realidad el papa Borgia? ¿el despótico y ambicioo estadista capaz de todo con tal de escalar en una jerarquia eclesiástica que nunca consideró como una institución espiritual sino como una plataforma de poder, o el hombre que supo mantenerse fiel a su familia y sostener una Iglesia en descrédito? ¿y si fueran las dos caras de una misma moneda?
Muchos historiadores coinciden en afirmar que el papa Borgia era un hombre ambicioso, sanguinario, cruel y capaz de traicionar a los de su propia sangre para lograr sus objetivos. Un emblema del mal. Pero ¿es posible que no tuviera cualidades que contraponer a las sombras que la historia ha vertido sobre su figura? ¿Cabe imaginarse otra realidad, que haya sido difamado y calumniado durante siglos para ocultar su amor a la Iglesia y una genuina lealtad hacia su familia?
Lola Galán y José Catalán Deus nos ofrecen por primera vez un retato inédito, alejado de los tópicos, de uno de los personajes más relevantes y controvertidos de la historia.
