¿Quienes eran los cátaros? ¿Por qué la Iglesia de Roma decidió encabezar una cruzada contra unos hombres y mujeres que se autodenominaban "cristianos puros"? ¿Qué compromisos unian al conde de Barcelona con la nobleza occitana? ¿Quien era el temible Simón de Montfort?
jesus Meste responde a estas y otras preguntas y expone, con voluntad didáctica, el desarrollo de unos hechos históricos que tuvieron una importancia crucial en el destino de los estados europeos.
Sin duda, el catarismo ha ejercido desde siempre una gran fascinación.Sea por el contenido esotérico de sus rituales o por su condición romántica de perdedores, la historia de los cátaros ha permanecido envuelta en un halo de misterio que enlaza como metáfora con la imagen de sus inmensos castillos en ruinas.
Pero más allá de la leyenda, la Historia nos desvela un trasfondo religioso y político no menos apasionante. El catarismo fue uno de tantos movimintos espirituales que se propagaron por Europa a comienzos del sgundo milenio.
En el siglo XII, un puñado de hombres y mujeres vestidos de negro recorrieron los caminos del sur de Francia con el Evangelio en la mano como único estandarte. La sociedad occitana convivió amablemente con estos nuevos cristianos, los bons homes, y su poder de persuasión fue penetrando lentamente en todos los estamentos sociales hasta que la Iglesia de Roma, amenazada en sus dogmas y preocupada por el poder que ejercia la herejia, decidió, con la ayuda de la poderosa nobleza del norte francés, llevar a cabo la primera Cruzada entre cristianos.
Durante muchos años el sur de Fancia fue el escenario de una de las guerras más crueles y sanguinarias de la Historia, que no sólo acabó con los cátaros y con la brillante cultura de el Lenguadoc, sino que también dio pie a una leyenda que ha previvido hasta nuestros dias.
