SIETE AÑOS EN EL TIBET

En 1939 el oficial de las SS alemanas, Heinrich Harrer, fue detenido en la India por el ejército inglés y conducido a un campo de concentración en el que permaneció hasta 1943. Después de dos intentos fallidos de fuga, Harrer y su compañero Aufschnaiter lograron evadirse y huir a través de la cordillera del Himalaya hasta llegar en 1945 a la capital del Tibet, Lhasa, en la que los extranjeros tienen negada su entada.

En esta odisea de 617 dias, recorrieron más de 2.100 kilómetros, atravesando múltiples collados de más de cinco mil metros y con temperaturas, muchas veces, inferiores a los 20 grados bajo cero. Lo que parecia una nueva escala en su larga epopeya, se convirtió en una larga estancia en la que Harrer fue poco a poco subyugado por el Tibet y sus gentes.

Al principio con escepticismo y luego con una mezcla de respeto y admiración, Harrer fue observando y aprendiendo las virtudes de una cultura milenaria, cómodamente instalada en un pasado que huia de todo avance científico que pudiera significar la desaparición de sus creencias y tadiciones.

En los cinco años que permaneció en Lhasa, Harrer hizo amistad con las gentes del lugar y llegó a conocer al decimocuarto Dalai Lama, de quien fue primero preceptor y luego amigo y confidente.

Siete años en el Tibet es la plasmación de esta apasonante aventura que ahora ha sido llevada al cine por Jean-jacques Annaud y protagonizada por Brad Pitt.